jueves, 28 de enero de 2016

Escenario: Clinton vs Trump


Conforme avanzan los días nos acercamos a uno de los eventos mundiales más importantes y más trascendentales para el mundo entero. Cada cuatro años los ojos del mundo apuntan hacia un solo lugar y están al pendiente de cada suceso. No me refiero a los Juegos Olímpicos ni a mi querido y esperado Mundial de Football, me refiero a un hecho que desata en mí otro tipo de pasiones que van más allá de lo deportivo, podría decir que saca mis pasiones profesionales: las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Si hoy se llevaran a cabo dichas elecciones tendríamos una lucha de poder a poder entre la Sra. Hillary Clinton y nuestro querido Mister Donald Trump. Dos personajes abismalmente diferentes, contrarios en casi todos los sentidos del espectro político y ambos con una gran sed de poder.
Lo que veríamos sería una contienda entre dos Estados Unidos. Por un lado estarían las huestes más radicales, iletradas, pobres y ultraderechistas (aunque no todos cumplen con todas las características necesariamente) lidereadas por D.T. y por el otro un ejército de personas liberales, moderadas, pro sistema de clase media, media alta y alta comandados por Doña Hillary.

(Cabe decir que en la teoría política más ortodoxa un partido de derecha es un partido que está a favor de la manutención del status quo mientras que un partido de centro o de izquierda está a favor del cambio. En el escenario que vemos los papeles parecen invertidos, los conservadores republicanos están jugando el papel del partido antisistema mientras que los liberales demócratas están jugando a mantener el poder y a que no haya cambios. Generalmente las clases bajas son las que están en contra del conservadurismo aunque ahora apoyan a los conservadores y las clases altas apoyan a los conservadores para no perder privilegios aunque hoy apoyen a los liberales. En fin, esa es la magia del bipartidismo, los partidos pueden estar de cualquier lado)

Trump ha basado su campaña en el coraje, en el enojo, en el medio y la amenaza. Se ha encargado de contagiar ese enojo a una buena parte de los norteamericanos. Viendo enemigos por todos lados, ya sea en los migrantes, en los países árabes, en Asia, es que también ha contagiado miedo a cierta parte de la población. Es hasta cierto punto un tipo carismático que llama la atención (me recuerda un poco a Vicente Fox, dicharachero, entrón, sin miedo, que no juega bajo las reglas, sino que parece crear las propias, o por lo menos eso nos hizo pensar) y que está diciendo lo que muchos estadounidenses piensan pero no dicen, un tipo irreverente que igual puede hacer comentarios racistas como misóginos y la gente le aplaude, es un candidato perfecto! Sin embargo al mismo tiempo, y poniéndonos serios, se trata de un liberal disfrazado de conservador, de un empresario disfrazado de político y de un ególatra disfrazado de populista (solo soy yo o esa fórmula parece receta para el desastre?)

Del otro lado tenemos a Hillary Clinton que representa al poder norteamericano en toda la extensión de la palabra. Es la ex esposa de uno de los presidentes mejor evaluados y recordados en Estados Unidos, es una ex precandidata presidencial y ha ocupado la oficina más importante, a mi parecer, después de la de POTUS, la de la Secretaría de Estado. Sin embargo se trata de una candidata gris, sin carisma, que no genera empatía y a la que le va a costar mucho trabajo atraer al público joven como lo hizo Obama. Clinton es una mujer trabajadora que tiene como respaldo toda la experiencia de años en los puestos más importantes pero que a su vez, y por esa misma razón, representa al establishment.


¿Quién ganará? Para los pollsters ganaría Clinton mientras que en los gamblers en Las Vegas el escenario se repite. Cada quien decida a quien creerle, en lo personal creo más en el segundo método. Lo interesante aquí es que en una encuesta del 2008 los estadounidenses declararon preferir a un presidente negro antes que a una mujer presidenta. ¿Quién los entiende? No podemos más que esperar al próximo 8 de noviembre.

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