Esta semana se
llevará a cabo el siguiente debate del Partido Republicano entre los
contendientes a la candidatura a la presidencia de Estados Unidos. Para la mala
suerte de los que gustamos del espectáculo de Mister Trump, éste no asistirá
porque la periodista y moderadora de este próximo debate “lo ha tratado
injustamente con sus cuestionamientos y la cadena Fox se ha hecho más rica
anunciado y transmitiendo los debates en los que él participa.” (¿En dónde he
escuchado a un candidato hablar de complots de los medios de comunicación y
ausentándose de debates?)
Si bien este
puede ser un movimiento astuto por parte del precandidato Trump, también es
cierto que estamos ante la posibilidad de ver un debate serio en el que podamos
conocer propuestas concretas, cosa que no hemos visto ya que los supuestos
debates republicanos acaban siendo una mezcla entre Jerry Springer y Dr. Phil.
¿Cómo es
posible que Donald Trump vaya lidereando las encuestas entre los candidatos
republicanos? Cuando vemos el perfil de las personas que asisten a sus rallies y que han expresado abiertamente
su apoyo al empresario, vemos que se trata de personas blancas, de poca
educación, de bajos ingresos económicos, que dicen tener “alto sentido
patriótico” y que se denominan como conservadores pero que en su mayoría no
están afiliados al Partido Republicano.
Vale la pena
empezar por explicarle a estas personas que Trump no es un conservador, ni
siquiera un republicano. Se trata de un populista enojado que está logrando captar
la atención de la clase media baja y baja que siente que su país, y sus
oportunidades, les han sido arrebatados por una mezcla de ineficiencia
gubernamental por parte de Barack Obama y una ola desmedida de inmigrantes que
llegan a Estados Unidos anualmente, sumado a las amenazas internas y externas
por parte de grupos terroristas que buscan destruir al país más poderoso del
mundo. Solo recordemos que Trump ha hecho y deshecho su fortuna basándose en
los “New York values” que ahora dice
criticar. De unos meses para acá se cree el representante del conservadurismo
en Estados Unidos.
Mi pregunta a
los norteamericanos sería ¿no es más arriesgado elegir a un narcisista/liberal/radical/populista/enojado
al mando del ejército y de la economía más grandes del planeta?
Si bien es
cierto que lo que vemos ahorita son lo que en México conocemos como campañas
internas, también es cierto que falta que entre en juego el actor más
importante: la cúpula del partido republicano. Es por muchos sabido que el leadership de su partido no apoya a
Trump por no ser republicano y por la falta de representación real de sus
valores, y que si el escenario final
presentara a Trump y a algún otro como opciones, la mayoría votaría por el otro
ya que cualquiera de los otros precandidatos representa de alguna manera una
postura verdaderamente conservadora y al mismo tiempo más moderada.
Tendremos que
esperar el desenlace de esta novela política que sin duda ha hecho de esta
elección una de las más coloridas y
seguidas por el mundo entero. Como dice el célebre Frank Underwood “el camino
al poder está pavimentado con hipocresía y víctimas.”
Así que cuidado
Donald porque ahí viene un Senador de apellido latino que puede convertirte en
víctima. Y no es Ted Cruz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario