jueves, 28 de enero de 2016

El miedo del Partido Republicano.


Ayer por la noche se llevó a cabo el primer debate del año entre los precandidatos del Partido Republicano que buscan la nominación para competir por la presidencia de Estados Unidos. Lo que vimos fue un espectáculo que brilló por la falta de propuestas y que parece que busca causar miedo y angustia. De acuerdo al teólogo y filósofo Paul Tillich, la angustia es el sentimiento doloroso por no poder resolver una amenaza y de esa incapacidad es que nace el miedo. Eso fue lo que ayer entregaron los precandidatos republicanos en su debate al pueblo norteamericano.

Si bien es cierto que se tocaron (superficialmente y sin propuestas concretas) temas como desempleo e impuestos, el tema central de este ejercicio fue seguridad (o más bien la falta de esta) y la necesidad de fortalecer al ejército para destruir a sus enemigos. Irán, Corea del Norte y países musulmanes con regímenes extremistas fueron el pretexto para oír a los siete precandidatos decir una y otra vez que Estados Unidos está en riesgo, que la libertad de sus ciudadanos está amenazada y que en general su modo de vida corre peligro.

¿Por qué hacer un “debate” en el que todos los participantes dicen lo mismo? (Todos concuerdan en que hay que fortalecer al ejército, a los sistemas de inteligencia, endurecer las medidas migratorias, tener más presencia en el Medio Este, apoyar la Segunda Enmienda para que todos los estadounidenses tengan un arma para defenderse y, como dijo Jeb Bush, “lograr la paz a través de la fuerza”) La respuesta no es sencilla pero podemos encontrar su fundamento en el Leviathan de Thomas Hobbes al decir que “el miedo es lo que mueve a los seres humanos a someterse a la voluntad del Estado” por lo que más que una realidad parece tratarse de una estrategia política.

¿Será cierto que el gobierno del Presidente Obama ha sido tan ineficaz que no puede garantizar el American way of life o que Hillary Clinton representa el punto más débil de la política norteamericana? Eso le tocará decidir a los votantes en las elecciones presidenciales de este año. Lo que sí creo es que no es justo sembrar miedo y angustia en una población para lograr un fin político. 


Lo que me viene a la mente es que el miedo del Partido Republicano tiene dos nombres y apellidos, el primero el Barack Obama y el segundo es Hillary Clinton.

Escenario: Clinton vs Trump


Conforme avanzan los días nos acercamos a uno de los eventos mundiales más importantes y más trascendentales para el mundo entero. Cada cuatro años los ojos del mundo apuntan hacia un solo lugar y están al pendiente de cada suceso. No me refiero a los Juegos Olímpicos ni a mi querido y esperado Mundial de Football, me refiero a un hecho que desata en mí otro tipo de pasiones que van más allá de lo deportivo, podría decir que saca mis pasiones profesionales: las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Si hoy se llevaran a cabo dichas elecciones tendríamos una lucha de poder a poder entre la Sra. Hillary Clinton y nuestro querido Mister Donald Trump. Dos personajes abismalmente diferentes, contrarios en casi todos los sentidos del espectro político y ambos con una gran sed de poder.
Lo que veríamos sería una contienda entre dos Estados Unidos. Por un lado estarían las huestes más radicales, iletradas, pobres y ultraderechistas (aunque no todos cumplen con todas las características necesariamente) lidereadas por D.T. y por el otro un ejército de personas liberales, moderadas, pro sistema de clase media, media alta y alta comandados por Doña Hillary.

(Cabe decir que en la teoría política más ortodoxa un partido de derecha es un partido que está a favor de la manutención del status quo mientras que un partido de centro o de izquierda está a favor del cambio. En el escenario que vemos los papeles parecen invertidos, los conservadores republicanos están jugando el papel del partido antisistema mientras que los liberales demócratas están jugando a mantener el poder y a que no haya cambios. Generalmente las clases bajas son las que están en contra del conservadurismo aunque ahora apoyan a los conservadores y las clases altas apoyan a los conservadores para no perder privilegios aunque hoy apoyen a los liberales. En fin, esa es la magia del bipartidismo, los partidos pueden estar de cualquier lado)

Trump ha basado su campaña en el coraje, en el enojo, en el medio y la amenaza. Se ha encargado de contagiar ese enojo a una buena parte de los norteamericanos. Viendo enemigos por todos lados, ya sea en los migrantes, en los países árabes, en Asia, es que también ha contagiado miedo a cierta parte de la población. Es hasta cierto punto un tipo carismático que llama la atención (me recuerda un poco a Vicente Fox, dicharachero, entrón, sin miedo, que no juega bajo las reglas, sino que parece crear las propias, o por lo menos eso nos hizo pensar) y que está diciendo lo que muchos estadounidenses piensan pero no dicen, un tipo irreverente que igual puede hacer comentarios racistas como misóginos y la gente le aplaude, es un candidato perfecto! Sin embargo al mismo tiempo, y poniéndonos serios, se trata de un liberal disfrazado de conservador, de un empresario disfrazado de político y de un ególatra disfrazado de populista (solo soy yo o esa fórmula parece receta para el desastre?)

Del otro lado tenemos a Hillary Clinton que representa al poder norteamericano en toda la extensión de la palabra. Es la ex esposa de uno de los presidentes mejor evaluados y recordados en Estados Unidos, es una ex precandidata presidencial y ha ocupado la oficina más importante, a mi parecer, después de la de POTUS, la de la Secretaría de Estado. Sin embargo se trata de una candidata gris, sin carisma, que no genera empatía y a la que le va a costar mucho trabajo atraer al público joven como lo hizo Obama. Clinton es una mujer trabajadora que tiene como respaldo toda la experiencia de años en los puestos más importantes pero que a su vez, y por esa misma razón, representa al establishment.


¿Quién ganará? Para los pollsters ganaría Clinton mientras que en los gamblers en Las Vegas el escenario se repite. Cada quien decida a quien creerle, en lo personal creo más en el segundo método. Lo interesante aquí es que en una encuesta del 2008 los estadounidenses declararon preferir a un presidente negro antes que a una mujer presidenta. ¿Quién los entiende? No podemos más que esperar al próximo 8 de noviembre.

¡Cuidado Donald!


Esta semana se llevará a cabo el siguiente debate del Partido Republicano entre los contendientes a la candidatura a la presidencia de Estados Unidos. Para la mala suerte de los que gustamos del espectáculo de Mister Trump, éste no asistirá porque la periodista y moderadora de este próximo debate “lo ha tratado injustamente con sus cuestionamientos y la cadena Fox se ha hecho más rica anunciado y transmitiendo los debates en los que él participa.” (¿En dónde he escuchado a un candidato hablar de complots de los medios de comunicación y ausentándose de debates?)

Si bien este puede ser un movimiento astuto por parte del precandidato Trump, también es cierto que estamos ante la posibilidad de ver un debate serio en el que podamos conocer propuestas concretas, cosa que no hemos visto ya que los supuestos debates republicanos acaban siendo una mezcla entre Jerry Springer y Dr. Phil.

¿Cómo es posible que Donald Trump vaya lidereando las encuestas entre los candidatos republicanos? Cuando vemos el perfil de las personas que asisten a sus rallies y que han expresado abiertamente su apoyo al empresario, vemos que se trata de personas blancas, de poca educación, de bajos ingresos económicos, que dicen tener “alto sentido patriótico” y que se denominan como conservadores pero que en su mayoría no están afiliados al Partido Republicano.

Vale la pena empezar por explicarle a estas personas que Trump no es un conservador, ni siquiera un republicano. Se trata de un populista enojado que está logrando captar la atención de la clase media baja y baja que siente que su país, y sus oportunidades, les han sido arrebatados por una mezcla de ineficiencia gubernamental por parte de Barack Obama y una ola desmedida de inmigrantes que llegan a Estados Unidos anualmente, sumado a las amenazas internas y externas por parte de grupos terroristas que buscan destruir al país más poderoso del mundo. Solo recordemos que Trump ha hecho y deshecho su fortuna basándose en los “New York values” que ahora dice criticar. De unos meses para acá se cree el representante del conservadurismo en Estados Unidos.

Mi pregunta a los norteamericanos sería ¿no es más arriesgado elegir a un narcisista/liberal/radical/populista/enojado al mando del ejército y de la economía más grandes del planeta?

Si bien es cierto que lo que vemos ahorita son lo que en México conocemos como campañas internas, también es cierto que falta que entre en juego el actor más importante: la cúpula del partido republicano. Es por muchos sabido que el leadership de su partido no apoya a Trump por no ser republicano y por la falta de representación real de sus valores,  y que si el escenario final presentara a Trump y a algún otro como opciones, la mayoría votaría por el otro ya que cualquiera de los otros precandidatos representa de alguna manera una postura verdaderamente conservadora y al mismo tiempo más moderada.

Tendremos que esperar el desenlace de esta novela política que sin duda ha hecho de esta elección una de  las más coloridas y seguidas por el mundo entero. Como dice el célebre Frank Underwood “el camino al poder está pavimentado con hipocresía y víctimas.”
Así que cuidado Donald porque ahí viene un Senador de apellido latino que puede convertirte en víctima. Y no es Ted Cruz.