martes, 29 de mayo de 2007

El Irak de Felipe


Estaba yo platicando con un excelente amigo, y mejor politólogo, acerca de la situación de violencia extrema que se vive en México. Nunca habíamos visto cuerpos sin cabeza en los periódicos ni habíamos tenido noticias de tantos asesinatos de policías y militares ni luchas entre narcotraficantes. Es evidente que algo pasa en el país, algo que ha rebasado todos los posibles escenarios que se pudieran haber presupuesto.

Yo recuerdo que desde que Felipe Calderón era precandidato siempre sostuvo la idea de llevar a cabo una lucha contra la delincuencia organizada y contra el narco que sería una sin precedentes. Una batalla en la que las autoridades se irían de frente contra los delincuentes y en la que no se daría cuartel a nadie que pretendiera violar el estado de derecho. Cabe recordar que el, ahora, Presidente Calderón es un hombre de leyes, al que le gusta que todo se haga conforme a derecho en su tiempo y en su forma. Es una persona conocida, dentro de su partido, por su sentido de legalidad y de justicia, por su compromiso con las leyes que le dan cimiento a este país. No puedo recordar un solo discurso, una sola reunión, una sola plática, en la que Calderón no mencionara que gobernaría con estricto apego al estado derecho y que lo haría valer a como diera lugar.

Ahora bien, es obvio que sus ideas de campaña no se quedaron en eso, en ideas. La lucha o, mejor dicho, guerra que se ha desatado en todo el país producto de los programas de seguridad del gobierno federal ha desatado una serie de factores que parecen llevar a México a un clima de violencia, inseguridad e ingobernabilidad nunca antes visto. Yo no recuerdo a ningún gobernante pidiendo, públicamente, ayuda al gobierno federal por no poder controlar la violencia en su estado o municipio (recuérdese a Félix Salgado Macedonio, presidente municipal de Acapulco, ante la escalada de violencia en el puerto). Tampoco recuerdo haber visto cada mañana la noticia de policías asesinados por todo el territorio.

La estadística arroja que mil 73 personas han muerto en incidentes relacionados al narcotráfico. Pero qué podría estar pasando? Por qué súbitamente parece haberse desatado el infierno en nuestro país?

Hasta el momento he identificado 2 teorías (una mía y otra del mal pensado Toneitor):

1.-La guerra contra la delincuencia está surtiendo efecto y lo que vemos es consecuencia del retiro de apoyos de policías inmiscuídos en el narco que son asesinados por los cárteles para evitar que los delaten. Lo que ocasionará un repliegue, a largo plazo, del narco y se le podrá combatir más fácilmente. Claro que en el ínter se perderán más vidas humanas y se gastarán muchísimos recursos, no solo financieros. Es una guerra frontal y sin cuartel.

2.-El presidente ha perdido el control de los operativos y ya no sabe como parar la bola de nieve que puso a rodar cuesta abajo. El inmenso poderío económico y bélico de los cárteles se ha impuesto a lo mostrado por las agencias federales de seguridad y por el propio ejército. La continua pérdida de vidas traerá la desmoralización de la gente y pedirá el cese de los operativos. En otras palabras Felipe pasará lo mismo que Bush en Irak.

Por cuál votas?

Entre que son peras o son manzanas lo cierto es que Felipe ha ganado la rifa del tigre y este se lo quiere comer. Soy de la opinión de que no nos andemos por los extremos. No es necesaria una guerra tan violenta que desate más focos rojos en México ni una política tan suave que permita que nos convirtamos en una "nueva Colombia".

Lo cierto es que, como en todo tipo de política implementada, solo el tiempo nos demostrará su utilidad.

Nota:
Si el presidente quiere una buena asesoría y quiere aprender a controlar a las mafias, al narco, a los policías corruptos, a los sindicatos, a los grupos de choque y a todo el que pareciera ser su enemigo, solo tiene que pedirle un consejo a los priístas que para controlar esa clase de negocios sucios tienen 5 estrellas. O no mis queridos Madrazo, Montiel y Hank??? (por mencionar algunos).