jueves, 28 de enero de 2016

El miedo del Partido Republicano.


Ayer por la noche se llevó a cabo el primer debate del año entre los precandidatos del Partido Republicano que buscan la nominación para competir por la presidencia de Estados Unidos. Lo que vimos fue un espectáculo que brilló por la falta de propuestas y que parece que busca causar miedo y angustia. De acuerdo al teólogo y filósofo Paul Tillich, la angustia es el sentimiento doloroso por no poder resolver una amenaza y de esa incapacidad es que nace el miedo. Eso fue lo que ayer entregaron los precandidatos republicanos en su debate al pueblo norteamericano.

Si bien es cierto que se tocaron (superficialmente y sin propuestas concretas) temas como desempleo e impuestos, el tema central de este ejercicio fue seguridad (o más bien la falta de esta) y la necesidad de fortalecer al ejército para destruir a sus enemigos. Irán, Corea del Norte y países musulmanes con regímenes extremistas fueron el pretexto para oír a los siete precandidatos decir una y otra vez que Estados Unidos está en riesgo, que la libertad de sus ciudadanos está amenazada y que en general su modo de vida corre peligro.

¿Por qué hacer un “debate” en el que todos los participantes dicen lo mismo? (Todos concuerdan en que hay que fortalecer al ejército, a los sistemas de inteligencia, endurecer las medidas migratorias, tener más presencia en el Medio Este, apoyar la Segunda Enmienda para que todos los estadounidenses tengan un arma para defenderse y, como dijo Jeb Bush, “lograr la paz a través de la fuerza”) La respuesta no es sencilla pero podemos encontrar su fundamento en el Leviathan de Thomas Hobbes al decir que “el miedo es lo que mueve a los seres humanos a someterse a la voluntad del Estado” por lo que más que una realidad parece tratarse de una estrategia política.

¿Será cierto que el gobierno del Presidente Obama ha sido tan ineficaz que no puede garantizar el American way of life o que Hillary Clinton representa el punto más débil de la política norteamericana? Eso le tocará decidir a los votantes en las elecciones presidenciales de este año. Lo que sí creo es que no es justo sembrar miedo y angustia en una población para lograr un fin político. 


Lo que me viene a la mente es que el miedo del Partido Republicano tiene dos nombres y apellidos, el primero el Barack Obama y el segundo es Hillary Clinton.

Escenario: Clinton vs Trump


Conforme avanzan los días nos acercamos a uno de los eventos mundiales más importantes y más trascendentales para el mundo entero. Cada cuatro años los ojos del mundo apuntan hacia un solo lugar y están al pendiente de cada suceso. No me refiero a los Juegos Olímpicos ni a mi querido y esperado Mundial de Football, me refiero a un hecho que desata en mí otro tipo de pasiones que van más allá de lo deportivo, podría decir que saca mis pasiones profesionales: las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

Si hoy se llevaran a cabo dichas elecciones tendríamos una lucha de poder a poder entre la Sra. Hillary Clinton y nuestro querido Mister Donald Trump. Dos personajes abismalmente diferentes, contrarios en casi todos los sentidos del espectro político y ambos con una gran sed de poder.
Lo que veríamos sería una contienda entre dos Estados Unidos. Por un lado estarían las huestes más radicales, iletradas, pobres y ultraderechistas (aunque no todos cumplen con todas las características necesariamente) lidereadas por D.T. y por el otro un ejército de personas liberales, moderadas, pro sistema de clase media, media alta y alta comandados por Doña Hillary.

(Cabe decir que en la teoría política más ortodoxa un partido de derecha es un partido que está a favor de la manutención del status quo mientras que un partido de centro o de izquierda está a favor del cambio. En el escenario que vemos los papeles parecen invertidos, los conservadores republicanos están jugando el papel del partido antisistema mientras que los liberales demócratas están jugando a mantener el poder y a que no haya cambios. Generalmente las clases bajas son las que están en contra del conservadurismo aunque ahora apoyan a los conservadores y las clases altas apoyan a los conservadores para no perder privilegios aunque hoy apoyen a los liberales. En fin, esa es la magia del bipartidismo, los partidos pueden estar de cualquier lado)

Trump ha basado su campaña en el coraje, en el enojo, en el medio y la amenaza. Se ha encargado de contagiar ese enojo a una buena parte de los norteamericanos. Viendo enemigos por todos lados, ya sea en los migrantes, en los países árabes, en Asia, es que también ha contagiado miedo a cierta parte de la población. Es hasta cierto punto un tipo carismático que llama la atención (me recuerda un poco a Vicente Fox, dicharachero, entrón, sin miedo, que no juega bajo las reglas, sino que parece crear las propias, o por lo menos eso nos hizo pensar) y que está diciendo lo que muchos estadounidenses piensan pero no dicen, un tipo irreverente que igual puede hacer comentarios racistas como misóginos y la gente le aplaude, es un candidato perfecto! Sin embargo al mismo tiempo, y poniéndonos serios, se trata de un liberal disfrazado de conservador, de un empresario disfrazado de político y de un ególatra disfrazado de populista (solo soy yo o esa fórmula parece receta para el desastre?)

Del otro lado tenemos a Hillary Clinton que representa al poder norteamericano en toda la extensión de la palabra. Es la ex esposa de uno de los presidentes mejor evaluados y recordados en Estados Unidos, es una ex precandidata presidencial y ha ocupado la oficina más importante, a mi parecer, después de la de POTUS, la de la Secretaría de Estado. Sin embargo se trata de una candidata gris, sin carisma, que no genera empatía y a la que le va a costar mucho trabajo atraer al público joven como lo hizo Obama. Clinton es una mujer trabajadora que tiene como respaldo toda la experiencia de años en los puestos más importantes pero que a su vez, y por esa misma razón, representa al establishment.


¿Quién ganará? Para los pollsters ganaría Clinton mientras que en los gamblers en Las Vegas el escenario se repite. Cada quien decida a quien creerle, en lo personal creo más en el segundo método. Lo interesante aquí es que en una encuesta del 2008 los estadounidenses declararon preferir a un presidente negro antes que a una mujer presidenta. ¿Quién los entiende? No podemos más que esperar al próximo 8 de noviembre.

¡Cuidado Donald!


Esta semana se llevará a cabo el siguiente debate del Partido Republicano entre los contendientes a la candidatura a la presidencia de Estados Unidos. Para la mala suerte de los que gustamos del espectáculo de Mister Trump, éste no asistirá porque la periodista y moderadora de este próximo debate “lo ha tratado injustamente con sus cuestionamientos y la cadena Fox se ha hecho más rica anunciado y transmitiendo los debates en los que él participa.” (¿En dónde he escuchado a un candidato hablar de complots de los medios de comunicación y ausentándose de debates?)

Si bien este puede ser un movimiento astuto por parte del precandidato Trump, también es cierto que estamos ante la posibilidad de ver un debate serio en el que podamos conocer propuestas concretas, cosa que no hemos visto ya que los supuestos debates republicanos acaban siendo una mezcla entre Jerry Springer y Dr. Phil.

¿Cómo es posible que Donald Trump vaya lidereando las encuestas entre los candidatos republicanos? Cuando vemos el perfil de las personas que asisten a sus rallies y que han expresado abiertamente su apoyo al empresario, vemos que se trata de personas blancas, de poca educación, de bajos ingresos económicos, que dicen tener “alto sentido patriótico” y que se denominan como conservadores pero que en su mayoría no están afiliados al Partido Republicano.

Vale la pena empezar por explicarle a estas personas que Trump no es un conservador, ni siquiera un republicano. Se trata de un populista enojado que está logrando captar la atención de la clase media baja y baja que siente que su país, y sus oportunidades, les han sido arrebatados por una mezcla de ineficiencia gubernamental por parte de Barack Obama y una ola desmedida de inmigrantes que llegan a Estados Unidos anualmente, sumado a las amenazas internas y externas por parte de grupos terroristas que buscan destruir al país más poderoso del mundo. Solo recordemos que Trump ha hecho y deshecho su fortuna basándose en los “New York values” que ahora dice criticar. De unos meses para acá se cree el representante del conservadurismo en Estados Unidos.

Mi pregunta a los norteamericanos sería ¿no es más arriesgado elegir a un narcisista/liberal/radical/populista/enojado al mando del ejército y de la economía más grandes del planeta?

Si bien es cierto que lo que vemos ahorita son lo que en México conocemos como campañas internas, también es cierto que falta que entre en juego el actor más importante: la cúpula del partido republicano. Es por muchos sabido que el leadership de su partido no apoya a Trump por no ser republicano y por la falta de representación real de sus valores,  y que si el escenario final presentara a Trump y a algún otro como opciones, la mayoría votaría por el otro ya que cualquiera de los otros precandidatos representa de alguna manera una postura verdaderamente conservadora y al mismo tiempo más moderada.

Tendremos que esperar el desenlace de esta novela política que sin duda ha hecho de esta elección una de  las más coloridas y seguidas por el mundo entero. Como dice el célebre Frank Underwood “el camino al poder está pavimentado con hipocresía y víctimas.”
Así que cuidado Donald porque ahí viene un Senador de apellido latino que puede convertirte en víctima. Y no es Ted Cruz.


lunes, 19 de septiembre de 2011

Participación Ciudadana e Internet

¿Qué tienen en común las personas que salieron con escobas a barrer Londres después de los disturbios de hace unos días, con las personas que provocaron la caída de Hosni Mubarak en Egipto, y los llamados "inconformes" de españa? Más alla de cualquier razonamiento político o económico, el factor común que estos tres eventos comparten es la participación ciudadana. Pero ¿qué es la participación ciudadana y qué tiene que ver con la comunidad 2.0?


Empecemos con la definición más obvia y simple del término que no es otra mpas que el involucramiento colectivo de los habitantes de un estado en las actividades de su gobierno, claro está, desde un punto de vista externo y ajeno a instituciones como partidos políticos.


Teniendo más clara esta definición (aunque debo decir que el concepto de participación ciudadana es mucho más complejo) es que podemos empezar a vislumbrar la relación entre los hechos que cité y la comunidad 2.0.


La participación ciudadana en Londres, Egipto y España reunió tres características que se pueden también encontrar en Túnez, Yemen o Sudán: primero que se trata de ciudadanos comunes y corrientes, trabajadores, estudiantes, amas de casa, jóvenes idealistas y hasta funcionarios públicos que salieron a las calles a tomar las riendas de su país. Segundo, que su medio de comunicación fueron las redes sociales. Tercero que estos movimientos se dieron en circunstancias extremas para el desarrollo de la vida normal de estos países.


Esto nos lleva a preguntar si un país como México, en el que cerca de 30 millones de personas tienen acceso a internet y de los cuales 70% está suscrita a redes sociales como Facebook y Twitter, prodría ser escenario de algo parecido a lo que hemos visto en distintos países del mundo. La respuesta tendría que ser un sí condicionado, es decir, que tenemos las primeras dos características que mencioné en el párrafo anterior: una ciudadanía cada vez más activa fuera de los partidos políticos y un uso creciente de las redes sociales que cada vez están siendo más utilizadas como herramientas para calificar al gobierno. Sin embargo México carece de la tercera característica que estar en una situación ya sea política, económica o social extrema en la que la gente no tenga ninguna otra opción más que salir a las calles a exigir una solución por parte del gobiermo.


En conclusión podemos decir que la ciudadanía ha descubierto el poder de internet, ya nos dimos cuenta de que no solo sirve para postear fotos, mensajes o encontrar a los amigos de la infancia. El verdadero poder de internet es proporcional al nivel de involucramiento que está dispuesto a tener a la sociedad con su gobierno. Esto no quiere decir que internet y sus herramientas sean promotoras de los cambios sino que son medios útiles para las personas que luchan por esos cambios. Por lo tanto no hay que subestimar a la comunidad 2.0.

miércoles, 1 de agosto de 2007

El nuevo régimen

Presidencialismo o Parlamentarismo: la decisión de México.

México ha sido, desde sus inicios, una nación basada en un poder central sobre el que pasaban todas las decisiones de gobierno. Un poder que controlaba todo y del que ninguna consideración escapaba. El poder político y económico de México se ha visto siempre manejado por Dictadores, Emperadores o Presidentes, dependiendo del periodo histórico, que han concentrado en sus manos el destino del imperio o de la república. Esa concentración histórica de poder dio como resultado el presidencialismo que ha caracterizado a nuestro régimen de gobierno desde el siglo antepasado.

La deformación del régimen presidencial empezó hace cerca de 70 años cuando el Sistema Electoral Mexicano empezó a sufrir una serie de reformas constantes. El modelo resultante de las diversas reformas lo ha convertido en un sistema inadecuado para nuestro país. Un sistema que no corresponde a la realidad de nuestro Sistema Político y que ha producido una parálisis de gobierno visible en la inestable relación que hoy guardan Ejecutivo y Legislativo.

La gran cantidad de reformas realizadas a las distintas legislaciones electorales, prácticamente desde 1933, obedece a dos razones: la primera, a que el partido de gobierno pretendía crear la oposición necesaria para legitimar su poder hegemónico y, la segunda, a que se estaba dando, poco a poco, un desgaste dentro del propio sistema de partidos que requería la aparición de agrupaciones políticas que dieran la ilusión de pluralidad ideológica y tolerancia política dentro de un sistema político hegemónico y rígido.

Obedeciendo a estos factores se fueron haciendo las reformas que se consideraron necesarias y que fueron sentando las bases para el sistema de representación proporcional que hoy tenemos y que, sin duda, dista mucho del sistema de mayorías original.

Pero por qué es el sistema de representación proporcional una “deformación” de nuestro sistema presidencial? La respuesta se encuentra en la clasificación que hace Lijphardt[1] de los sistemas de representación: los de mayorías, lo semiproporcionales y los de representación proporcional. Evidentemente un régimen presidencial no pude encontrar su sustento en un sistema de representación proporcional por el simple hecho de que éste último no permite la conformación de mayorías. Cabe recordar que lo que dota de poder a un sistema presidencial es precisamente eso: la mayoría legislativa. Por lo tanto podemos darnos cuenta de que tenemos una estructura presidencial, construida a lo largo de los años, que se contrapone al sistema de representación que nos rige. No se puede concebir el correcto funcionamiento de un régimen unipersonal de gobierno, que se apoya directamente en las mayorías, junto a un sistema de representación que promueve la multiplicidad de partidos y, por lo tanto, la división ideológica del Congreso.

El sacrificar gobernabilidad por representatividad es la premisa sobre la que descansan los sistemas de representación proporcional, lo que quiere decir que la representación proporcional garantiza la representatividad de cuantos grupos haya dentro del espectro político-social de un país pero no garantiza la gobernabilidad del mismo. Un ejemplo de esto es lo q pasó con la República de Weimar, producto de la Constitución de 1919, en la que se creó un sistema tan representativo que englobó a tantas corrientes políticas que solo se pudo estabilizar con la elección de un Canciller que recuperara el control del sistema y uniformara los criterios políticos: Hitler. Otro caso representativo es el de la Cuarta República Francesa o ,en América, el caso de Venezuela. Como dice el Dr. Diego Valadés: “La “presidencialización” de los sistemas parlamentarios y la “parlamentarización” de los presidenciales, obedece a razones políticas de gobernabilidad: hacer más estables a los primeros y más flexibles a los segundos.”[2]

Las democracias que han sido exitosas en su intento de incorporar un sistema de representación proporcional a sus regímenes presidenciales son mínimas. Para esto solo hace falta analizar los sistemas políticos de la mayoría de los países de América Latina, a excepción de Chile que nunca incorporó el sistema de representación proporcional a su Constitución. Por qué vemos este fenómeno especialmente en nuestro continente? En primer término porque casi todos los países de América Latina poseen estructuras y tradiciones presidencialistas que se apoyan en los sistemas de representación mayoritarios. En segundo lugar porque la representación proporcional es más utilizada en los regímenes parlamentarios, en donde la existencia de partidos minoritarios es vital para la conformación de un gobierno legítimo dentro del parlamento. En este tipo de sistemas las minorías no causan dispersión ya que poseen un verdadero poder de negociación. Cuando un partido logra la mayoría en el parlamento, este tiene derecho a elegir al primer ministro, sin embargo para que el gobierno sea oficialmente instaurado, el partido mayoritario debe negociar con los partidos menores (ya sean favores políticos, concesiones o, inclusive, puestos dentro del gabinete) para que se forme un gabinete plural y que represente a las fuerzas políticas que conforman el parlamento. Es aquí cuando se da la llamada “pluralidad gubernamental” a la que Lijphardt hace mención en su libro Parliamentary versus Presidential Government.

La gran pregunta es: Por qué el sistema electoral mexicano está tendiendo a un parlamentarismo a través de elementos como la representación proporcional? Simplemente porque el modelo de representación proporcional se instauró en México durante el gobierno de Adolfo López Mateos, principalmente como respuesta a la baja popularidad y a la deteriorada imagen que provocaba un gobierno supuestamente democrático pero en el que la oposición aparecía borrada. Sin embargo la oposición tomó tal fuerza que en 1987 se hace una de las reformas más importantes a la Ley Electoral en la que se aumenta en 200 el número de Diputados nombrados por representación proporcional (40% de la Cámara) con el objeto de otorgar mas espacios a la oposición sin que el partido hegemónico soltara las riendas de la Cámara. Hoy vemos que las reformas no han servido más que para dar la imagen de un Congreso plural pero que se encuentra divido y, por lo menos en nuestro caso, la mayoría de las veces, inoperante. Lo grave de responder esta pregunta es que nos damos cuenta de que las reformas electorales de México fueron respuestas a problemas que se presentaron, no fueron resultado de un estudio ni de una intención clara de darle al país un sistema más democrático y representativo ni un nuevo régimen, simplemente son parches que se hicieron para flexibilizar un poco el sistema pero no para cambiarlo, se buscaba hacer pequeños cambios que aseguraran al PRI su permanencia en el poder durante largo tiempo. Lo que se quería era una democracia simulada, un espejismo para mantener bajo control a las pequeñas fuerzas opositoras que comenzaban a surgir.

En resumen podemos decir que:

*México es, constitucionalmente, una república presidencial a la que no correspondería un sistema de representación proporcional propio de un régimen parlamentario pero que parece tender a él gracias a una serie de reformas electorales mal planeadas y hechas solo para “salir del paso”.

*El sistema de representación proporcional en México no es tan proporcional como pretende ya que, al permitir un margen de 8% (cláusula de gobernabilidad con otro nombre, que será tema de otro estudio) sobre el número de votos obtenidos, puede otorgar o quitar cierto nivel de representación a los distintos partidos, sean grandes o chicos.

*El sistema de representación proporcional es utilizado en las democracias parlamentarias ya que con este “nivel equitativo de representación” se obliga al partido mayoritario a negociar con las minorías para así “formar gobierno” y que las elecciones sean oficialmente declaradas como válidas. Los partidos menores juegan un papel importante ya que se vuelven piezas fundamentales en la creación del gabinete del ejecutivo.

* La naturaleza contraria de los modelos presidencial (histórico) y parlamentario (resultante) provoca que nuestro sistema electoral esté conformado de una manera extraña que produce una parálisis legislativa al no haber mayorías y propicia, también, una mala relación con el Ejecutivo.

*En México el Ejecutivo es electo mediante voto directo, por lo que la designación del gabinete se vuelve objeto de otra materia diferente a la legislativa. Los partidos menores no trabajan como una verdadera representación sino como peones en un juego dominado por los partidos mayoritarios.

Por lo tanto, y después de de lo ya expuesto, la decisión de México es relativamente sencilla pero requiere de un cuidado y una dedicación sin precedentes. Requiere de un compromiso que trascienda la barrera de lo partidista y de lo individual, de los intereses económicos y de grupos, requiere de un compromiso nacional adoptado por todos y cada uno de los involucrados. Lo que está en juego es la gobernabilidad, la estabilidad, la legitimidad, la cultura y la historia de un país entero. Seamos precavidos.
[1] Lijphart, Arendt, Democracies, Pattems of Majoritarian and Consensus Goverment in Twenty-One Countries. New Heaven, Yale University Press, 1981, cap. 9. Electoral Systems: Majority and Plurality Method vs. Proportional Representation
[2] Valadés Diego, El gobierno de gabinete, Ed. UNAM, México, 2003. P.16

martes, 29 de mayo de 2007

El Irak de Felipe


Estaba yo platicando con un excelente amigo, y mejor politólogo, acerca de la situación de violencia extrema que se vive en México. Nunca habíamos visto cuerpos sin cabeza en los periódicos ni habíamos tenido noticias de tantos asesinatos de policías y militares ni luchas entre narcotraficantes. Es evidente que algo pasa en el país, algo que ha rebasado todos los posibles escenarios que se pudieran haber presupuesto.

Yo recuerdo que desde que Felipe Calderón era precandidato siempre sostuvo la idea de llevar a cabo una lucha contra la delincuencia organizada y contra el narco que sería una sin precedentes. Una batalla en la que las autoridades se irían de frente contra los delincuentes y en la que no se daría cuartel a nadie que pretendiera violar el estado de derecho. Cabe recordar que el, ahora, Presidente Calderón es un hombre de leyes, al que le gusta que todo se haga conforme a derecho en su tiempo y en su forma. Es una persona conocida, dentro de su partido, por su sentido de legalidad y de justicia, por su compromiso con las leyes que le dan cimiento a este país. No puedo recordar un solo discurso, una sola reunión, una sola plática, en la que Calderón no mencionara que gobernaría con estricto apego al estado derecho y que lo haría valer a como diera lugar.

Ahora bien, es obvio que sus ideas de campaña no se quedaron en eso, en ideas. La lucha o, mejor dicho, guerra que se ha desatado en todo el país producto de los programas de seguridad del gobierno federal ha desatado una serie de factores que parecen llevar a México a un clima de violencia, inseguridad e ingobernabilidad nunca antes visto. Yo no recuerdo a ningún gobernante pidiendo, públicamente, ayuda al gobierno federal por no poder controlar la violencia en su estado o municipio (recuérdese a Félix Salgado Macedonio, presidente municipal de Acapulco, ante la escalada de violencia en el puerto). Tampoco recuerdo haber visto cada mañana la noticia de policías asesinados por todo el territorio.

La estadística arroja que mil 73 personas han muerto en incidentes relacionados al narcotráfico. Pero qué podría estar pasando? Por qué súbitamente parece haberse desatado el infierno en nuestro país?

Hasta el momento he identificado 2 teorías (una mía y otra del mal pensado Toneitor):

1.-La guerra contra la delincuencia está surtiendo efecto y lo que vemos es consecuencia del retiro de apoyos de policías inmiscuídos en el narco que son asesinados por los cárteles para evitar que los delaten. Lo que ocasionará un repliegue, a largo plazo, del narco y se le podrá combatir más fácilmente. Claro que en el ínter se perderán más vidas humanas y se gastarán muchísimos recursos, no solo financieros. Es una guerra frontal y sin cuartel.

2.-El presidente ha perdido el control de los operativos y ya no sabe como parar la bola de nieve que puso a rodar cuesta abajo. El inmenso poderío económico y bélico de los cárteles se ha impuesto a lo mostrado por las agencias federales de seguridad y por el propio ejército. La continua pérdida de vidas traerá la desmoralización de la gente y pedirá el cese de los operativos. En otras palabras Felipe pasará lo mismo que Bush en Irak.

Por cuál votas?

Entre que son peras o son manzanas lo cierto es que Felipe ha ganado la rifa del tigre y este se lo quiere comer. Soy de la opinión de que no nos andemos por los extremos. No es necesaria una guerra tan violenta que desate más focos rojos en México ni una política tan suave que permita que nos convirtamos en una "nueva Colombia".

Lo cierto es que, como en todo tipo de política implementada, solo el tiempo nos demostrará su utilidad.

Nota:
Si el presidente quiere una buena asesoría y quiere aprender a controlar a las mafias, al narco, a los policías corruptos, a los sindicatos, a los grupos de choque y a todo el que pareciera ser su enemigo, solo tiene que pedirle un consejo a los priístas que para controlar esa clase de negocios sucios tienen 5 estrellas. O no mis queridos Madrazo, Montiel y Hank??? (por mencionar algunos).

sábado, 7 de abril de 2007

Verdad y significado


Ahondando un poco mas en lo que escribí el miércoles antepasado me he encontrado con algo que nos muestra un panorama totalmente nuevo. Se trata de uno de esos famosísimos "opuestos complementarios" que, aunque parecen chocar entre sí, y a veces destruirse, no hacen otra cosa mas que unirse, formar una sola unidad que no puede ser entendida sin uno o sin otro. Cómo entender el amor sin el odio? la generosidad sin la avaricia? o el dolor sin el placer? La dualidad de la que hoy quiero hablar es la de verdad y significado.

Qué es cada uno de estos conceptos? En sus definiciones mas simples y estrictas la primera correpsonde a la calidad de lo que es cierto y la segunda al sentido de las cosas. En ambos casos se habla de conceptos que pueden referirse a cosas tangibles e intangibles como una simple mesa o un sentimiento en particular.

Hace unos días estaba platicando con una mujer que además de hermosa es muy inteligente (aunque creo que ignora un poco su potencial) acerca del amor en su versión catalogada de "verdadero" y del o los caminos que tenemos que sortear en nuestra vida para encontrarlo (si es que somos lo suficientemente afortunados pensarán algunos). Y a pesar de que no llegamos a una conclusión concreta puedo decir que concordamos en el punto más simple pero que, a la vez, es el mas complicado: uno es uno. Exacta premisa que no tiene punto de discusión, es invencible.

Pero que tiene que ver la búsqueda del "verdadero amor" con la dualidad verdad - significado? Muy simple. He pensado que si conocemos la verdad y el significado del amor es posible que lo distingamos. (No me digan que no todos hemos dudado de haberlo encontrado!). En fin, comencemos a pensar qué es lo que nos genera los juicios de verdad y significado que moldean nuestra vida. Yo encuentro 2 elementos para este caso: pensamiento y acción.

A mi parecer, un juicio propio no es mas que la mediación entre nuestro pensamiento y nuestras acciones. No es más que el resultado de nuestra vida contemplativa y nuestra vida activa. Por lo tanto nuestras verdades y los significados de esas verdades se producen cuando nuestro YO físico interactúa con el YO pensante por un instante. Es por eso que para algunas personas el amor no es igual que para las demás y su significado puede variar en muchas direcciones. Pero los dos, en su origen, se remontan hacia el mismo punto: la reflexión entre nuestras acciones y nuestro pensamiento. He aquí el aspecto complementario de verdad y significado, pero que hay de su lado opuesto?

Kant decía que "la necesidad de la razón no está guiada por la búsqueda de la verdad sino por la búsqueda del significado" (La razón no es mas que la facultad del hombre para juzgar). Por lo tanto la verdad de las cosas no crea razón, cosa contraria a su significado. El encontrarle un significado a las cosas, sea cualquiera que le queramos dar a alguna en especial, en este caso al amor, hará que podamos emitir juicios, que podamos distinguir si nos gusta o no, si nos conviene o no, si nos merece o no. Nos ayudará a saber si lo queremos, si es lo que deseamos, si nos llena, nos ahoga o nos hace sonreir. Inclusive nos auydará a saber si eso a lo que llamamos "amor" en realidad lo es.

Entendiendo estos dos puntos. Cuál es el mejor? el de los opuestos o el de los complementarios? (el de los rudos o el de los técnicos?) Eso ya depende de cada uno de nosotros, al final lo que se busca es lo mismo no? Recordemos que la filosofía no es una ciencia, no busca crear leyes universales. Nace del mismo fondo de la voluntad humana, de su psiquis. Hay tantos filósofos como los hay poetas. Tal vez por eso María Zambrano decía que la poesía ofrece respuestas mientras que la filosofía solo ofrece preguntas. (Ahí hay otra respuesta a nuestro dilema).

Como conclusión puedo decir que antes de querer correr aprendamos a caminar. Antes de juzgar aprendamos a pensar y a vivir. Así que Nena Skazizoo la conclusión parece ser la misma pero vista desde otra perspectiva. No importa que valores el "amor" de alguien, o por algo, como algo sagrado, no importa que creas que es lo mejor que te ha pasado porque hasta que te des cuenta de lo que significa el amor para tí (es decir el sentido que le das) no podrás distinguirlo y todos los que para tí han sido verdad serán "solo el camino". Se trata de la búsqueda del ÚNICO, del que no tiene comparación con ningún otro, del que superará a los demás no porque sea mejor sino por su calidad de verdadero y por su significado particular. Se trata del original, no de sus imitadores como escribió Sor Juana. Ni dos ni tres son uno. Recuerdas?

También, en un ejercicio de "autoretroalimentación" a mi escrito anterior, quiero comentar que la verdad, efectivamente, es muy difícil de alcanzar y podría no ser la guia a la felicidad. La verdad muere cuando dejamos de buscarla, cierto. Pero también resulta inútil cuando carece de un significado particular, personal. Cuando la verdad no nos ayuda ni nos perjudica también muere. El poseer una verdad que no vamos a utilizar es igual a no tenerla, es lo mismo que si no existiera. Después de todo "manejar la verdad" puede no ser tan fácil como pensamos.